Tras algunos saludos entre los compañeros de estudios, y algunas timideces entre quienes no se conocían, enseguida se ha empezado a disfrutar, alrededor de lo que realmente les gusta a los peques del campus: JUGAR A FÚTBOL.

Al de cinco minutos, los participantes ya han compuesto una gran familia, y hay que reconocer que hasta la meteorología se ha puesto de nuestra parte para poder tener una semana inolvidable. Por la mañana, los jugadores han evolucionado por grupos, y al mediodía han bajado al colegio, para hacer una hora de coordinación con Aitziber, a la vez que preparaban una estupenda coreografía.

En el comedor, han dado buena cuenta de las ensaladas, tortilla y lentejas del menú. Algunas amatxus habrían alucinado viéndoles devorar las legumbres. Estupendas. Tras la comida, algunos han visto una película, y otros, para no variar, ¡han jugado a fútbol!.

En los entrenamientos de la tarde, no han notado demasiado calor, a pesar de que el sol ha dominado el cielo. Mezclando los equipos y las edades, han jugado un torneo, disfrutándolo a tope. Los chavales se han ganado la ducha y la merienda, yéndose a casa con ganas de volver al día siguiente.

Mañana martes, repetiremos horario por la mañana. Al mediodía, para regocijo de los peques, arroz con tomate y albóndigas, y por la tarde, la mitad del grupo irá a visitar las instalaciones de la EITB. El resto el miércoles.

Deja una respuesta